empieza mi andadura
Cuando decidí mi nuevo destino eran días inciertos para mí. Mi tiempo quedaba muy mal cuadrado en las 24 horas que duraba el DIA, por ello mi cerebro, que tiene la mala costumbre de trabajar las 24 horas del día no paraba de mandar mensajes inquietantes a mi maltrecha alma.
Fue por ello que decidí hacerle caso y embarcarme en esta aventura, aunque también tengo que decir que influyo notablemente la lectura de un libro en el cual confluyen relatos, cuentos y recetas de cocina. Me estoy refiriendo a una autora a la que, entiendo no le importaría, citare en bastantes ocasiones, mi admirada Isabel Allende. Fue gracias a ella que me di cuenta de la poca importancia que en estos años pasados me preste como mujer… y como cocinera. Y por este motivo he decidido mimarme y concederme una importancia que quizá creí no tener. Soy buena cocinando, aunque llegue a dudarlo cuando mis eternas luchas con las labores cotidianas me hacían pensar que ser ama de casa y tener sex-appeal era incompatible. He decidido pasar a la acción, por eso una de las condiciones indispensables para ser TELEHIJO (a lo cual ninguno de los implicados puso ningún inconveniente) fue que una vez entrasen en la cocina de Eva dejasen atrás problemas cotidianos y tuvieran el firme propósito de emplear sus cinco sentidos en el sublime acto que es… disfrutar de los preámbulos que finalmente desembocan en un acto tan poco valorado como es… comer.
Mantuve una charla nada frívola con cada uno de ellos para interesarme de sus quehaceres diarios, sus gustos literarios, musicales y sobre todo insistí en el hecho de que lo que yo podía proporcionarles a nivel personal estaba incluido en el siguiente kit:
Alimentos sanos, ingredientes sugestivos, ambiente relajado y una dosis equilibrada de respeto mutuo y confianza, siendo advertidos todos ellos de los efectos secundarios que podian experimentar (aunque ni yo misma lo se a ciencia cierta):
¿Exceso de agradecimiento? ¿Confidencias en la cocina? ¿Charlas de autoayuda? O quizá, el más temido y a la vez… por que no… adquirir una dimensión como mujer a través de mis proezas culinarias. (por supuesto a Alex, mi ex pareja esto me abstuve de decírselo, ya lo intente suficientes años)
Mi primer día como TELEMADRE fue todo un cúmulo de sensaciones mezcladas, miedo a no hacerlo bien, actividad frenética y por supuesto, terror al momento clave: LA ENTREGA DE VIANDAS.
Cite a mis potenciales TELEHIJOS cada uno a una hora diferente, y como supongo que ellos estaban tan perdidos como yo en este nuevo avatar, fueron todos muy puntuales.
El primero en llegar fue Alex, algo cohibido por esta nueva relación que acabábamos de entablar, pero hambriento (y además, acostumbrado) a recibir los alimentos manipulados por mi durante horas y lapidarlos en, digamos, minutos.
Cuando llego me dio un distraído beso en la mejilla y yo respondí con un tupper nuevo, recién comprado (a cientos) en una casa de todo a cien.
También le prepare en envase aparte el aliño que debía utilizar para degustarlo y le dedique mi mejor sonrisa para poder decirle de modo contundente que tenia que recibir en media hora al segundo de mis telehijos: Carlos. El menú del día lo complete con unos trozos de fruta que emulaban una sofisticada macedonia y un “devuélveme el tupper mañana cuando vengas a recoger tu comida”
Su cara de asombro mal disimulada me dio a entender que esperaba hacer acopio de todo ello en mi cocina, pero ese es un derecho que solo se adquiere si uno se lo gana con dosis extraordinarias de buen rollo y charla interesante, cosa que hasta el momento no sucedió. Quedo todo en un “hasta mañana pues”
Es la una y media y estoy esperando a Carlos. He preparado con pulcritud e ilusión la que será su primera comida de telehijo. Y me he permitido colgar una pizarra de corcho en mi cocina, tipo tablón de anuncios que denotara cada día mi estado de ánimo y una referencia literaria o cualquier cosa que YO, Eva, considere importante.
Os transcribo la breve referencia de hoy…
EL CONJURO DE LOS AROMAS
Pero os lo contare mañana…

lanuevaeva dijo
decir, ante todo que angelsinalas, sin ella comerlo ni beberlo (palabras que utilizare a menudo en este blog) es la primera participante. desde la cocina de eva una calurosa bienvenida y nombramiento de miembro honorifico.
perdon a todos si me excedo en la longitud del post diario, pero no puedo evitarlo.
a todos mis amigos, decirles que con sinceridad e imaginacion intentare hacerles pasar buenos momentos. aunque sigo sintiendome algo sola, lo superare... con exquisitos manjares, por cierto...
22 Junio 2006 | 11:37 PM