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La mariposa era muy bonita, azul, amarilla y blanca, como hecha de encajes.
Cambié de idea, las mariposas no solo son palomillas con chaquetas bordadas.
Revoloteó por la sala y se posó en la foto de nuestra boda (había devuelto todas las fotos de Aidan a su lugar), en mis radiografías, en la bandera de los Red Sox, en todo lo que significaba algo para Aidan y para mi. Acurrucada en el sofá, yo la observaba, hipnotizada.
La mariposa se poso en el mando a distancia y agitó las alas muy deprisa, como si se estuviera riendo. Luego, con un roce que apenas noté, se poso sobre mi cara, mis cejas, mis mejillas, la comisura de mi boca. Me estaba besando.
Luego voló hasta la ventana y se poso sobre el cristal, esperando. Era hora de irse. Por el momento.
Abrí la ventana y el ruido irrumpió en la sala; había un amplio y fabuloso mundo ahí fuera. Durante cinco o seis segundos la mariposa revoloteó sobre el alfeizar, hasta que finalmente se alejo, pequeña y valiente, para seguir viviendo su vida.
Para Sara, y para mi, que llevamos años formando parte de la familia Walsh...

lanuevaeva dijo
este post va dedicado a mi hermana, a la cual quiero tantísimo que no hace falta que se lo explique por que ya lo sabe. me dejó este libro tal y como yo le dejaba otros mas, pero creo que no tengo ninguna intencion de devolverselo, dado que me ha gustado tanto que opino que debe formar parte de mi coleccion privada...
sara, no te enfades...
ya te lo regalaré cuando salga en edicion de bolsillo...
a todos vosotros que me visitais, espero picaros lo suficiente para que, en caso de duda, leais este libro.
9 Noviembre 2006 | 11:36 PM