retrospectivo

Esto es algo que escribí hace tiempo, pero creo que si os arranco una sonrisa habrá valido la pena tenerlo guardado durante tanto tiempo. Alla va... Para Vicen y para Piluca, que son mis mejores fans... y comprenden el sentido de... la vida de una maruja. Y para todos los que me leeis, por supuesto...
Aquella mañana de invierno y tras un largo periodo de strees y acumulación de trabajo, por fin era mi día libre. Me encontraba sola en casa. pensando en los viejos tiempos en los cuales era habitual la vieja rutina de llevar las tareas del hogar al día y lo que había cambiado mi vida últimamente a raíz de haber empezado en un nuevo trabajo. Lejos quedaba en mi mente pasar el día ordenando armarios y otros quehaceres domésticos. Hoy es mi día, pensé, y lo voy a dedicar a mi misma. Podré pasarme horas en el baño, y más y más horas leyendo y viendo la televisión sin tener que pensar en nada más, la cocina quedará clausurada y la lavadora y yo perderemos una gran relación forjada durante años. Imagino su cara avinagrada mientras me echa en cara mi falta de dedicación: “¿Crees que es fácil para mi el tener que vernos solo una vez a la semana? Echo de menos los viejos tiempos, aquellos maravillosos días en los cuales me mimabas y me obsequiabas con cantidades ingentes de ropa que hacían girar mi mundo. Que triste tener que dedicarme ahora a echar de menos a ese ingrato de puntomatic, tanto que le odiaba cuando con su voz chillona repetía: a la lavadora y punto... ¿Y que son estas prendas que invaden ahora mis dominios? ¿Braguitas de encaje? No, no, no...quiero que vuelvan las toneladas de calcetines y slips mugrientos que tanto me llenaban...” Al pensar en ello, algo encendió una lucecita en mi memoria que me hizo recordar la pasional pelea que mantuve el otro día con mi amado horno microondas, y de su cruel venganza cuando al ir a calentar un delicioso plato precocinado con abundante salsa de tomate me castigo con todo un desastroso acto, cual si de un asesinato sangriento de mis tortellini se tratase, ensañándose especialmente en salpicar todas sus paredes y las juntas más inaccesibles, amen de dejarme sin mi ración de supervivencia. " Ahora no te aburres tanto como antes, ¿verdad? Acaso no te caliento todos los días el desayuno, cruel amiga? ¿Es que ya no te gustan mis palomitas? Pues aquí tienes, malvada. No tendrás más remedio que dedicarme unos cuantos minutos de tu precioso tiempo libre. ¡Ingrata!" Después de este incidente no tuve mas remedio que volver a retomar las abandonadas relaciones diplomáticas que antaño me unían a varios cazos, ya en desuso, para poder disfrutar de un desayuno digno, sin sorpresas. Al pensar en estos pequeños detalles, que mi mente empezó peligrosamente a asociar, no puedo ocultar que un cierto sentimiento de temor se va apoderando de mi. Cada minuto que pasa me voy dando cuenta de que esto se trata seriamente de una conspiración. No puedo ignorar por mas tiempo esos cuchicheos incesantes que invaden la tranquilidad de mi hogar y turban mi paz interior. ¿Por qué, sino, fui atacada por varios B-52 cuando plumero en mano fui a quitar el polvo de la habitación donde mi marido guarda todas sus maquetas? Creo que oigo el sonido de las sirenas de los portaviones cada vez que me aproximo, como si temiesen alguna alianza mía con los nipones y se fuera a liar en mi casa algo parecido a lo que ocurrió en Pearl Harbour. Temo seriamente que se forme un motín de aniquilamiento en el interior de mí frigorífico, ya que vengo observando en los últimos días conductas anómalas en determinados aumentos que misteriosamente caducan, sospecho que atacados por los numerosos productos que antaño reinaban en gran armonía esperando ser cuidadosamente elaborados en suculentas recetas de cocina en las que había que emplear horas y horas frente a un amoroso fuego lento…

V dijo
Bueno, bueno, bueno, ay que ver! como se nota que has vuelto, bueno, yo tambien volvi, y te lo juro, la vuelta es infernal, otra vez lo mismo, que rollo! esperando el momento para aburrirnos intensamente despues de tantos años de risas, de cotilleos intencionados, pero ahora te giras, vuelves a poner los pies en el suelo, y piensas ¡oh, no dios mio, quiero despegar otra vez! y ya sabes, aqui, estoy esperando a que me pidas despegar contigo, sin lavadoras, microondas, cafeteras, ni grititos, ni lloros, vamonos por ahi, a tomarnos una cerveza bien fresquita, en una terraza, venga, a ver quien se apunta, vamonos a volar juntas (o juntos), vamos a hacer risoterapia, que se te da muy bien, estoy esperando. un beso, (y pasa de los electrodomesticos, si se pone uno en tu contra, se ponen todos, comprobado)
13 Mayo 2007 | 09:54